El deporte como medio de inclusión

La inclusión es uno de los principales retos de la educación actual.  Atender a todos los alumnos por igual, cubriendo las necesidades específicas de cada uno de ellos, es una labor realmente complicada para el docente. Y es que no hay dos alumnos iguales en nuestras aulas, pero dichas diferencias tienen que ser parte de la normalidad. Se trata de un tema muy ambiguo, ya que hay un gran número de aspectos a tener en cuenta. Sin embargo, hay algo que presenta una esencia tan universal como la educación en sí misma: el deporte.

Y es que el deporte tiene una gran cantidad de beneficios para la formación integral de los alumnos, presente sobretodo en los deportes colectivos. Pero es dicha universalidad la que le dota de un carácter integrador que no se percibe en otras posibles actuaciones. Sin embargo, esta herramienta que tenemos tan a la orden del día no se exprime al máximo.

Un aspecto que parece ser invisible para la mayoría de los docentes es el poder que le otorga el dominio de un deporte a un alumno. Raramente aquel que destaca en un determinado deporte o en educación física es foco de bullying. Es por ello por lo que puede ser un buen chaleco salvavidas para aquella persona que tiene ciertas dificultades para integrarse en un determinado grupo. Además, si el docente sabe comparar el deporte con otras habilidades (matemática, lingüística...) puede tener una de las claves para facilitar e incluso promover dicha inclusión.

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